Y nunca se acaba, está por encima de todo, de todos. Es el juego el que hace a los jugadores, nunca el jugador hace el juego; el jugador únicamente hace su jugada. Así, todos tenemos nuestro momento y, seamos quién seamos, juguemos cómo juguemos, siempre habrá otro jugador detrás que ocupará nuestro lugar.

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