"El férreo compás de las ruedas había cesado, el último silbido se quebró tras el castillo. Los caballos golpeaban sus pequeñas herraduras contra el suelo duro. Compañía, ¡alto! Los caballos resollaron. Los soldados se tumbaron en el camino, en la trinchera. Los pies les ardían. ¡En marcha! ¡Vamos, vamos! El Sol los abrasaba con sus rayos ardientes. Los soldados marchaban encogidos y exasperados. El aire hervía pegajoso y amenazaba con asfixiarlos. Las montañas situadas a la izquierda contenían el aliento. En el horizonte sólo se veía una nube. La naturaleza era una sorda amenaza. La compañía vivaqueó en unas tiendas de campaña planas y miserables, sobre la llanura elevada. Un silencio inquietante. Del suelo surgen ardores ocultos que acechan a los soldados: mirad, los árboles se doblan por el horizonte, que resplandece con un brillo cegador, se doblan, las copas azotan la tierra, ni un solo ruido… De repente, fragor, estruendo, ¡la tormenta! Las tiendas salen volando por el cielo oscuro, la lluvia silba como las balas de un fusil, rayos, truenos resonantes, granizo, claro, oscuro, claro, oscuro, soldados arrojados al fango como restos de hojarasca, golpes, furia".
Historia y desventuras del desconocido soldado Schlump (1928) - Hans Herbert Grimm




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