otra vez se encontraba como hechizado. Por más que viajara por el ancho mar, tenía la impresión de hallarse en algún lugar muy distante, tierra adentro, como prisionero en un castillo abandonado desde el que su mirada avizorara regiones desiertas y rutas indeterminadas que ningún vehículo, ningún transeúnte animaba con su sola presencia".
Benito Cereno (1855) - Herman Melville




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